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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

21 sept. 2016

Beth, la niña psicópata.

Esta historia trata de una niña que perdió a su madre cuando solo contaba un año de edad. Ella y su hermano quedaron bajo la tutela de su padre biológico, el cual abusó sexualmente de los dos menores. Por suerte, los abusos fueron detectados por médicos y los niños fueron acogidos por una asistente social seis meses después.



Por suerte para Beth y para su hermano pequeño Jonathan, ambos fueron adoptados por una pareja cristiana llena de ilusión por ser padres pero que no podían concebir. Todo parecía ir bien hasta que Beth empezó a manifestar que tenía pesadillas muy extrañas, y estos se dieron cuenta de que algo no marchaba bien.

Las pesadillas de la pequeña trataban sobre un hombre que se “caía encima suyo y la hería con una parte de él”. En adición, Beth manifestaba conductas violentas hacia su hermano, sus padres y animales (a los cuales llegó a matar). Además de ira, también encontraron que Beth manifestaba conductas sexuales inadecuadas: la niña se masturbaba públicamente y de manera excesiva, llegando a producirse sangrado.

Estos hechos hicieron considerar a los padres la posibilidad de acudir a un psicólogo. Precisamente en el transcurso del diagnóstico y la terapia psicológica a Beth se graba el vídeo que ha recorrido el mundo: una entrevista a Beth realizada por el Dr. Ken Magid, un psicólogo clínico especialista en el tratamiento de niños víctimas de severos abusos sexuales. Lo que descubrió este psicólogo sobre las causas y los efectos del abuso sexual es objeto de estudio en todas las facultades de psicología.

Beth admitió, en sus conversaciones con el Dr Ken y con total frialdad, haber maltratado a su hermano desde siempre, dándole cabezazos contra el suelo, clavándole alfileres en todo el cuerpo y en sus partes intimas, estirando y pateando sus genitales... Incluso llegó a explicar que una vez lo intentó matar, y solamente paró debido a que sus padres la descubrieron. Admitió que también había pensado seriamente en matar a sus padres en varias ocasiones y que maltrataba a sus mascotas habitualmente. No contenta solo con eso, llegó a matar a varios animales que merodeaban por el patio de su casa.
Ante todos estos hechos que ella misma iba relatando, Beth reconoció no sentir ningún tipo de remordimiento ni culpa, su tono de voz ante todas sus declaraciones era frío y calmado, como si estuviese explicando cualquier anécdota trivial. Preguntada sobre el motivo por el cual actuaba de esta forma, respondía que quería hacer sentir todo lo que ella sintió en el pasado durante los abusos de su padre. Asimismo, ante todas las preguntas del doctor referidas a si ella era conciente de que estos actos producirían sufrimiento en la otra persona, admitió con serenidad que sí, que era eso, precisamente, lo que ella desea.

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