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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

9 abr. 2015

Amores que matan.

Como todo el mundo sabe a estas alturas, tengo dos maravillosos perros que encontré abandonados.
Uno de ellos tiene un problema de por vida en sus patitas (lo que incluye dolor, curas y visitas al veterinario) y la otra un problema en el estómago que no le permite comer absolutamente nada que no sea pienso.

Esto hace, entre otras cosas, que haya que estar pendiente de que estén más que sanos, fuertes como mulas.
La peor es la perra grande, ha estado demasiadas veces al borde del fin y hay que entrenarla, hacer que haga bastante ejercicio porque si le da otra vez una bajada, sólo le salva el estar fuerte.
La última vez me dijo el veterinario que si no llega a ser por lo tremendamente bien cuidada que estaba, habría muerto a los dos días (duró 4 y sobrevivió)
Si os preguntáis que le ocurrió tan fuerte pues... cogío el parvo (podéis buscar en internet y daros cuenta de que se carga a los cachorros a la rapidez de la luz)
Así pues, todos los días hace ejercicio a saco, come como una mula y tiene un estado fisico envidiable (envidiable y peligroso)
El problema es que mi perra grande es... demasiado grande, es una mezcla de American  Stanfor Terrier y Labrador. El problema no es ni tan siquiera que sea alta, el problema es que... tiene una musculatura impresionante y una fuerza bestial.
Me cuesta manejarla pese a que es muy obediente, pese a serlo, ante un peligro (o lo que ella considera peligro) si se pone cabezona y tira... bueno, me cuesta la vida retenerla.

El título de la entrada es porque ayer, tirándole piedras y haciendola saltar y correr sin descanso (por el tema de la fortaleza) mi madre le tiró una piedra, yo estaba de espaldas y, literalmente, me arrolló.
El golpe que me dió hizo que callera totalmente de espaldas y me golpeara en la cabeza de tal manera que me mareé, vomité y no os podéis imaginar el tremendo dolor que tengo en todo mi cuerpo.
Se ciega, no mira. Tiene demasiada fuerza. No es la primera vez que lo hace, pero nunca me había hecho "volar por los aires" el golpe fue tremendo así que no me puedo mover de este jodido sillón y aún así... me duele.
No es culpa de ella, cuando se pone a jugar sólo ve piedras y palos, pero me gustaría que no tuviera esa fuerza tan bestial que va a conseguir matarme.
Eso sí, ella es más feliz que nadie. Al menos me queda ese consuelo xD

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