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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

27 oct. 2014

De vuelta a Granada.


En un mes vuelvo a Granada. No es lo ideal y me siento bastante fracasada en muchos puntos.
No he conseguido sacar a flote el negocio que monté, y lo peor es que ha sido debido a mi salud. La sensación de fracaso y de ineptitud se me multiplican por mil al verme impotente ante una situación que escapa de mis manos.
Cada día de lucha y cada momento de esfuerzo se ha quedado en nada. No ha servido para nada.
Así es la vida, te  pone muros imposibles. Cosas que escapan de tu control.
La salud, en determinadas ocasiones, es la que manda y, la mía me exige tranquilidad y cero estrés.
Almería me ha sentado mal, tan mal como Granada en su momento. Empiezo a cogerle manía a Andalucía. Quiero irme lejos, es lo único que siento.

Sé que me pondré mejor de lo que estoy en la actualidad, es sólo que para mí esta situación es nueva, siempre consigo salir a flote. Notar que me hundo y que no puedo hacer nada para evitarlo, me crea una angustia diaria que me impide comer y dormir con normalidad.
No estoy acostumbrada a que cuiden de mí, tampoco a que el resto me anime. Soy la fuerte, la dura, la que puede con todo.

Esta situación me ahoga por dentro, es como si estuviera dentro de una habitación donde las paredes se cierran poco a poco a mi alrededor. Es como intentar escapar de un pozo y que cada vez que alargaras la mano cayeras más y más profundo.

Sé que pasará y que son sólo estados de ánimo, sé que no debo forzarme a sonreír y que debo mostrarme tal cual me siento si quiero ponerme mejor. Llevo tanto tiempo tragando todo lo que pienso y siento que me he descuidado a mí misma. Ya no sé como mostrar mis verdaderos sentimientos ante nadie, lo peor es que no sé ni mostrármelos a mí misma.

Cada vez que me dicen que me siente y reflexione sobre que me está angustiando, me quedo en silencio, sentada, meditando y no veo nada nuevo. Todo es como siempre ha sido. Antes sonreía y ahora sigo haciéndolo cuando por dentro me come la angustia y el dolor. Es como si llevara pegada una máscara imposible de arrancar.
Quiero liberarme de esta sensación, quiero dejar de sentir esta opresión. Sé que es cuestión de tiempo, sé que con el tratamiento estaré mejor pero, hacerme a la idea de estar así meses y meses... es tan duro para mí, para mi forma de ser. Me siento demasiado atrapada.

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