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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

29 may. 2014

Shibari.

La palabra shibari  significa literalmente “atadura”, mientras que kinbaku  se podría traducir como “atar fuertemente”. En la práctica, ambas palabras se emplean casi indistintamente (con ciertos matices) para referirse al arte japonés de la atadura erótica, a cuya historia, significado y belleza está dedicado este artículo.

Beneficios: 

Para quien ata: Coordinación motriz, habilidad manual, rapidez mental, ejercita la memoria, la capacidad de observación, la escucha del otro, sentido del equilibrio corporal, desarrolla y amplia el sentido de la belleza y equilibrio estético, la capacidad para asumir responsabilidades, presencia escénica, aprendizaje general sobre anatomía y nervio radial, agudiza la percepción del espacio, rompe tabúes sociales, define el rol en la actividad y amplia el imaginario erótico. 

Para quien es atado: Capacidad de entrega, escucha, confianza en el otro, conocimiento de uno mismo, desarrolla la capacidad de comunicación y paciencia, sentido del equilibrio corporal, amplia el concepto de la belleza, rompe tabúes sociales, define el rol en la actividad y amplia el imaginario erótico.


Para la persona atada, el efecto es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y zonas erógenas, el roce que puede ser suave o áspero según el tipo de cuerda.
 En una suspensión entra en juego la ingrávida sensación de volar y perder los referentes; en una atadura sobre tatami o una cama, el sentirse manejada, empujada, acariciada por las cuerdas. Los efectos psicológicos son potentísimos y a veces contradictorios: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder librarse de toda responsabilidad y vergüenza (“no puedo resistirme al placer que se me proporciona”).
 El establecimiento de una comunicación fluida entre atador y atado convierte una sesión de shibari (sea performance con público, sea juego privado) en un cruce entre baile intenso y pelea de artes marciales… Entra también en juego el aspecto estético: la disposición de las cuerdas realzando y subrayando las formas de la persona atada, la contorsión erótica de los cuerpos, las posturas tanto expuestas como recogidas, tensas o relajadas.

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