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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

30 may. 2014

¿Qué sentido tiene?


¿Qué sentido tiene levantar muros y defensas si igual que dejas fuera la tristeza, no dejas entrar lo que puede hacerte feliz?
Cuando elijes que prefieres perderte lo bueno para evitar lo malo ¿acaso estás dejando de vivir una parte de tu vida?
Si cada golpe recibido y cada caída te enseña una lección ¿acaso no son lecciones que te vuelven más reservado y desconfiado?
El ying y yang de la vida es ese. Te balanceas sin descanso, subes y bajas a la velocidad del rayo. Nuestras emociones siempre nos dominan y si las dejamos de lado ¿qué seremos? ¿qué tendremos?
Una y otra vez nos llegamos a preguntar el por qué de las cosas, que habría sido si nuestras decisiones hubieran sido otras, que habría ocurrido si hubiéramos escuchado esa otra parte de nuestra cabeza. Si dejáramos de lado el corazón y con él nuestros sentimientos.
¿Por qué siempre buscamos hacer sentir bien a nuestro corazón pero nunca hacemos caso de nuestro cerebro?
Vivimos en una continúa montaña rusa de emociones, si estamos mal todo nos sale torcido y si estamos bien todo va perfecto. Y seguimos pensando que nuestro corazón nos guía y es el más inteligente, nos duele pero seguimos.
Pero ¿qué sentido tiene?
¿Y si hacemos lo contrario? dejas de lado todo sentimiento, te creas tu coraza, te aíslas, no dejas a nadie penetrar en tu interior, no dejas que nadie se acerque lo suficiente entonces ¿qué tenemos? tranquilidad. Sólo eso.
Y es que hasta el animal más simple busca compañía y cuando está sólo no encuentra sentido a su vida.
Cuando vives las dos caras de la moneda, aislamiento y compañía, te das cuenta de que los dos van juntos y son necesarios, cada cual en su momento, un equilibrio perfecto. A veces solo a veces acompañado, el exceso de uno o de otro te acaba haciendo daño.
Acompañado te hará daño quién te rodea, solitario te harás daño tu mismo. Y siempre te rondará la misma pregunta una y otra vez.
¿Esto es todo? ¿Tomar decisiones continuas? ¿Un toma y daca? ¿Una de cal y otra de arena?
Pues sí, esto es todo, porque sin dolor nunca apreciaríamos la felicidad, sin frío no sabríamos que se siente cuando el calor del sol golpea tu piel, porque sin la muerte no podrías apreciar la vida y sin las críticas no valoraríamos los halagos pero ¿ya está? ¿ese es todo el sentido?
¿Por qué simplemente no se puede ser feliz sin más?

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