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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

15 ene. 2014

Rendirse no es una opción.


No sé como empezar este tipo de entradas. Antes tenía un blog personal que cogió tanta fama que me vi superada y decidí no hacer nunca más un blog igual. Empecé con el rollo de blogger en una etapa en la que estaba muy deprimida y era un medio de desahogarme sin tener que hablarlo con gente cercana a mí, el problema fue cuando la gente del blog empezó a ser demasiado cercana.
La gente que me conoce personalmente me define como serena, fría e imparcial. Hasta ahí podría decir que es correcto porque he aprendido a coger distancia con los problemas para verlos de lejos mejor y no ponerme en plan dramático a la mínima. Esto ha ocurrido, sobretodo, el último año. Me he vuelto de cara al mundo una "pasota".
Lo segunda que me dice la gente que me conoce es que soy una ejemplo de fortaleza y ahí ya no puedo estar del todo de acuerdo. Una vez un amigo me dijo "deja de sonreír al mundo y empieza a sonreír para ti misma".
Es la única persona que me vio realmente, la imagen que he creado de mí misma es así. Fuerte. Eso hace que los que me rodeen piensen que estoy genial y perfecta y nunca estoy con los "típicos bajones".
Los tengo sólo es que los desecho, hago como si no estuvieran ahí y sigo levantándome cada día con un motivo.
Lo malo de ser como yo es que eres el paño de lágrimas de todo el mundo y, te das cuenta, de que tú no puedes contarle como te sientes a nadie porque "tú estás bien". Cuando guardas toda tu mierda demasiado tiempo llega un momento en el que ya no sabes ni como sacarla, sabes que está ahí, que en cierta forma te carcome pero... ya no eres capaz de exteriorizarla.
La última vez que lloré me tacharon de "cría" y soy una persona que nunca llora, por más destrozada que esté, ese día en concreto estaba superada y me encontraba mal físicamente así que aprovechando que estaba sola me puse a llorar. ERROR. Me oyeron y claro, soy una cría.
Hay una especie de ley no escrita que prohíbe a las personas fuertes como yo llorar una vez al año. El resultado es que por más que quiero ya no soy capaz de echar una puta lágrima.
Es un problema. A veces, como hoy, estoy un poco saturada y me siento bastante sola.
En fin, escribir siempre me ha ayudado y mañana será otro día, hoy estoy de bajón por varias cosas que se suman al cansancio acumulado que llevo.
Rendirse no es una opción pero, a veces, siento muchas ganas de hacerlo o, al menos, tener a alguien a mi lado para que me anime a seguir. Sólo cuento conmigo misma y... estoy cansada de tirar de la misma cuerda.

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