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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

10 dic. 2013

Calígula


Su nombre real y completo era Cayo Julio César Augusto Germánico, o “Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus” en el latín de aquel entonces. Nació el 31 de agosto del año 12 d.C., y murió asesinado por sus propios guardias el 24 de enero del año 41, tras un breve pero sangriento y nefasto gobierno, que duró desde el 16 de marzo del año 37.
Su infancia la pasó con Tiberio. Calígula presenció todas las crueldades y depravaciones que Tiberio cometía. Hizo cosas como: empujar cotidianamente a personas del acantilado, principalmente criminales, pero a veces también mujeres y niños inocentes; realizar orgías con niños, niñas, mujeres, hombres y adolescentes; ordenar y presenciar torturas; cometer violaciones; nadar desnudo en una piscina, junto a niños vestidos de peces que le hacían felaciones bajo el agua…
 Según el análisis de los expertos, Calígula, sufrió  una versión temprana del Síndrome de Estocolmo, terminó queriendo ser como Tiberio, y aprendió de él una filosofía hedonista y amoral en que la finalidad de la existencia era el placer, en que la vida de los demás no valía nada, y en que la violencia y el placer podían combinarse perfectamente bajo el más cruel y depravado sadismo.
Después de quitarse de enmedio a todo aquél que pudiera quitarle el trono, según unas versiones, según otras fueron "casualidades" viendo la historia de este sádico yo me inclino porque se los cargó a todos. Finalmente fue suyo el trono y pese al que al principio todo fue medianamente bien, una extraña enfermedad (algunos acusan a la ingesta de plomo) fue el detonante de su cambio de conducta.

Su locura fue en aumento haciéndose famoso por los asesinatos y crueldades cometidas, ya que era capaz de matar o hacer matar mientras comía o mientras sostenía orgías y también era sabido que le gustaba inflingir severos daños físicos con quien estuviera teniendo relaciones.
Tenía un caballo al que amaba profundamente y al que sugirió que fuera nombrado senador, insultando gravemente al senado, quienes más que otra cosa estaban asustados de él. También son famosas las anécdotas en las que Calígula hace sufrir por gusto a los senadores como cuando mandó a descuartizar a un senador y después dispuso los miembros apilados en forma de torre o cuando un senador le dijo "Señor, por tí daría mi vida en el circo", a lo que Calígula respondió "¡Házlo!" mandando al senador a pelear al anfiteatro. Así mismo, Calígula se sentía un dios encarnado, por lo cual su megalomanía lo transportó lejos de la realidad, erigiéndose estatuas de él mismo y prohibiendo la creación de otras estatuas que no fueran de su figura a través de todo el imperio.
 En el día a día de Calígula todo valía para llevar a la realidad uno de sus más pregonados deseos: "Que me odien con tal de que me teman" (Frase dicha cuando se le aconsejó no dejar sin alimento al pueblo, pues éste lo odiaría). No obstante, y llegado el momento, parece ser que Calígula era consciente de su patología mental, o sea, esquizoide, de origen genético. Calígula estuvo casado 4 veces, una de ellas mató a su esposa y a su hijo que se encontraba en el vientre porque no pudo aguantar la espera para que saliera el bebé. Mantenía relaciones incestuosas con su hermana Drusila y nunca renunciaría a ella, sino que, años después, y a pesar de que la habían casado con un tal Lucio Casio Longino, Calígula la compartió y fue Drusila, al mismo tiempo, esposa legítima de su hermano. También se cuenta que cuando un miembro de la nobleza comenzaba a hacerse rico, Calígula hacía que lo nombrase su heredero y posteriormente le daba muerte para quedarse con sus bienes.


Ante los delirios y desvaríos del emperador, Roma se hallaba presa de la incertidumbre y el terror. Como reacción desesperada se pusieron en marcha algunas conspiraciones para acabar con la tiranía, pero todas acabaron con la muerte de los conjurados. Finalmente, un día del mes de febrero del año 41, durante la celebración de los Juegos Palatinos, Casio Querea y Cornelio Sabino se apostaron en un pasillo que el emperador debía recorrer para ir desde el palco imperial hasta los aposentos donde se servía el almuerzo. Aprovechando la sorpresa y el hecho de que Calígula iba poco acompañado, se abalanzaron sobre él, matándolo de treinta heridas de espada.

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