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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

4 jul. 2013

Richard Cottingham

Entre 1977 y 1980, Richard acabó con las vidas de 5 mujeres. Tras su arresto confesaría haber matado aproximadamente a unas 100 (incluyendo las 5 ya dichas), aunque es prácticamente seguro que aquello constituía una mentira para llamar la atención e inmortalizarse en el salón de la fama asesina; y es que, según indican las evidencias y los análisis, en realidad solo mató a una mujer más: Nancy Vogel, mencionada anteriormente. Pasando ahora a detallar los grandes crímenes de 1977-1980, tenemos que el primero ocurrió la noche del 15 de diciembre de 1977. Esa noche, en las proximidades de una alambrada cercana a un motel de New Jersey, el cadáver de la joven (26 años) radióloga Mary Ann Carr fue encontrado en terribles condiciones: desnudo, con las piernas cortadas, los pechos extirpados, las muñecas marcadas por esposas, la boca con restos de cinta adhesiva, las marcas dejadas por lo que se describió como un “objeto contundente”, una serie de moretones, y abundantes mordidas impresas por el frenesí animal del asesino. La historia detrás de la escena dantesca era que Richard la secuestró cerca de su apartamento, la llevó a un hotel, y allí la torturó, abusó sexualmente de ella, y la estranguló y asfixió con cinta adhesiva. Tras lo cual, probablemente, la mutiló en la habitación para guardar el cuerpo con mayor facilidad, y finalmente lo dejó tirado cerca de la playa… En marzo de 1978, Richard bebía en un bar cuando de pronto una mujer atrajo su atención. Él se acercó a la chica (Karen Schilt) pretendiendo ser un tal “John Schaefer”, conversó un rato con ella, la drogó (sin que ella lo notase), la llevó a un sitio que aún permanece sin identificar, y allí la violó, para finalmente, creyendo que estaba muerta, dejarla abandonada en una alcantarilla cercana a un complejo de apartamentos. Casi seguramente Karen estaba inconsciente cuando la violaban; ya que, poco después de su suplicio, fue encontrada por un empleado de hotel y llevada a la comisaría, donde no pudo recordar prácticamente nada de lo sucedido (debido a la droga que Richard le dio)… Tras lo sucedido con Karen, Richard estuvo tranquilo hasta octubre de ese mismo año, mes en el cual violó e intentó matar a la prostituta Susan Geiger, quien afortunadamente sobrevivió. A la prostituta Deeda Godzari (arriba) y a otra prostituta que fue con ella a un motel, Richard las violó, torturó y cortó hasta dejarlas hechas unos torsos… Esta vez no esperó mucho para su siguiente crimen, y en diciembre de 1979 contrató a una pareja de prostitutas y se las llevó al Travel Lodge Motor Inn, donde empleó gran parte de la noche en torturarlas y abusar sexualmente de ellas, para finalmente asesinarlas, cortarles las cabezas y las manos, meter las cabezas y las manos en un saco, prenderle fuego a la habitación y marcharse impunemente. Cuando el humo comenzó a salir por debajo de la puerta, un empleado del hotel avisó a los bomberos y, cuando posteriormente la Policía llegó, no había más que dos cuerpos mutilados y engullidos por el fuego: uno perteneciente a la prostituta de origen kuwaití Deedah Godzari (de 23 años y madre de un bebé de cuatro meses), el otro, perteneciente a alguien que aún está sin identificar, y que solo se sabe que era una chica con no más de 19 años.

Ya en 1980, un 5 de mayo, Richard acabó con la prostituta Valerie Ann Street de 19 años. El crimen fue descubierto por una mujer perteneciente al personal de limpieza del Heights Quality Inn, en New Jersey. Aquella pobre limpiadora nunca olvidará el día en que estaba aspirando un cuarto cuando de pronto, al meter la aspiradora bajo la cama, sintió que algo impedía el paso del aparato. ¿Qué sería? Para averiguarlo, hizo un esfuerzo y levantó el colchón, topándose con un auténtico cuadro de horror: era un cuerpo femenino, desnudo, con las manos esposadas contra la espalda, señas de fuertes golpes en las piernas, restos de cinta adhesiva en la boca, y mordidas por todas partes, sobre todo en los pechos, de los cuales el asesino había arrancado, muy al estilo de Chikatilo, verdaderos pedazos de carne, dejando casi ausente uno de los dos senos… Por suerte, Richard cometió el error de dejar una llave, y esto permitió extraer una huella digital.

La siguiente en la lista fue la prostituta Pamela Weisenfield, quien el 12 de mayo fue torturada y violada, pero el asesino la dejó con vida.

Su último asesinato fue la prostituta Jean Mary Ann Reyner de 25 años. El crimen ocurrió de noche, un 15 de mayo de 1980. Todo empezó cuando Jean Mary andaba ofreciendo sus “encantos” en una calle cercana al Time Square. Entonces Richard la vio, se acercó a ella y la llevó, supuestamente para gozar de sus servicios, al histórico pero decadente Hotel Sevilla, ubicado en la Calle 29 cerca de la Madison Avenue. En la habitación del hotel, aparentemente después de tener relaciones, Richard sacó un puñal y comenzó una brutal lluvia de puñaladas que sólo se detuvo cuando la chica, desnuda y con las carnes abiertas por todas partes, cerró los ojos y se durmió para siempre, rodeada de su sangre aún tibia. Tras el abominable acto, Richard cortó metódicamente ambos senos del cadáver, los puso elegantemente juntos en la cabecera de la cama, le prendió fuego a la habitación y se marchó, otra vez impunemente…

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