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YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

11 may. 2012

Leyenda de Atenea (Parte I)

Atenea es la diosa virgen de la guerra, de las artes y oficios y, posteriormente, en la mitología romana, cuando se le atribuyó ser la diosa de la sabiduría en general, siendo muchas veces solicitada como juez (a pesar de ser una diosa virgen, ésta no rehuía a los hombres y se deleitaba siendo una diosa protectora). Es la diosa de la guerra pero no le gusta la batalla, dedicando su talento a las artes de la paz. Antes de entrar en combate, siempre intenta arreglar los conflictos de manera pacífica, sin embargo, una vez que entra en batalla, nunca es derrotada. Considerada por sus enemigos como implacable y poderosa. También es la diosa de la ciencia, la artesanía, las bellas artes, la literatura (sustituyendo a las Musas) y la filosofía. Atenea es también patrona del arte de la agricultura y de las labores femeninas, especialmente del hilado y el tejido, por ser la diosa de las actividades inteligentes. Forma parte de los doce grandes Olímpicos.
 l nombre Palas, es nombre ritual que se le añade ya que fue Palas la diosa antigua que supuestamente crió a Atenea. Cuenta la leyenda que Atenea la mató accidentalmente y para enmendar el error construyó una estatua llamada Palaidos, que fue una divinidad adorada por los Troyanos.
Entre sus dones al hombre están la invención del arado y la flauta y las artes de domesticación de animales, de construcción de barcos y de fabricación de zapatos.
Se la asociaba a menudo con las aves, especialmente con la lechuza.
Tuvo un nacimiento peculiar. Gea y Urano habían advertido a su nieto Zeus de que su primera esposa, Metis, iba a concebir un hijo que le destronaría (como él hizo con su padre Cronos). Fue entonces cuando Zeus se tragó a Metis, que estaba encinta, y se olvido de ella hasta que Zeus sufrió una terrible jaqueca. Entonces Hefesto, le asestó un hachazo al cráneo de Zeus para que se descubriera el problema. Fue cuando salió de su cráneo Atenea, revestida con su armadura y ya adulta, que profirió un grito de guerra que resonó en cielo y tierra. El lugar donde nació se sitúa (en la mayoría de las leyendas) al borde del lago Tritonis, en Libia.
Atenea es la hija predilecta de Zeus. Normalmente, Atenea no está armada y ni siquiera tiene armas propias, ya que, cuando las necesita se las pide a su padre Zeus.
Atenea, aún así, ha tenido disputas con otros dioses. La más conocida es su disputa con su tío Poseidón.
Tiempo atrás, los atenienses levantaron una próspera ciudad y deseaban que algún dios los protegiera. Poseidón y Atenea querían ese honor y lucharon por él. Los atenienses sugirieron entonces para dirimir la disputa que la ciudad sería para aquel de los dos que les ofreciera el mejor obsequio. Poseidón clavó su tridente en una roca de la Acrópolis de la que brotó un manantial de agua salada que estuvo a punto de inundar la ciudad. Los atenienses protestaron diciendo que el agua estropearía sus ricas tierras de labranza y pidieron a Atenea que les ofreciera un regalo más práctico. Atenea golpeó la roca con su lanza y de inmediato brotó un olivo. Los atenienses vieron que de sus frutos obtendrían aceite para cocinar, para iluminar y para hacer perfumes, y pusieron su ciudad bajo la protección de la diosa. Atenea aseguró del olivo que "del que no solamente sus frutos serían buenos para comer, sino para aliviar sus heridas y dar fuerza a su organismo, capaz de dar llama para iluminar las noches...".

Las marcas del tridente y del olivo sagrado se conservaron visibles durante siglos (Otras versiones de la leyenda cuentan que fueron doce dioses los árbitros de esta disputa, confiriéndole a Atenea la victoria, además de la soberanía sobre el Ática).

Otra versión alternativa pero parecida de la leyenda afirma que se necesitaba bautizar una ciudad que Cécrope había construido en Grecia. Fue cuando Poseidón y Atenea se disputaron el honor de apadrinarla y, como no llegaban a un acuerdo, decidieron llevar la cuestión ante el tribunal de los dioses.
Dicho tribunal concluyó que el padrino de la ciudad sería aquel que presentara el regalo más perfecto a la ciudad. Poseidón entonces, golpeó nerviosamente la arena de los mares e hizo surgir un brioso corcel, ardiente y feroz.
Después apareció Atenea, y el caballo de Poseidón huyó aterrorizado. Atenea golpeó el suelo y brotó un olivo gigantesco lleno de frutos, emblema de la paz. Como había que darle nombre a la ciudad helénica, Atenea la bautizó con el suyo.
Desde entonces, Atenea defendió, protegió y luchó siempre al lado de los atenienses y les acompañó a muchos héroes griegos en sus aventuras como a Perseo o a Ulíses. Un ejemplo de ello es su firme posicionamiento a favor de los griegos en la guerra de Troya. Sin embargo, después de la caída de Troya, los griegos faltaron al respeto debido a la diosa cuando la profetisa troyana Casandra encontró refugio en un altar dedicado a la diosa Atena. Como castigo, Atenea pidió a Poseisón, el dios del mar, que enviara unas tormentas lo que provocó la destrucción de la mayor parte de los barcos griegos que volvían de Troya.
No obstante, existía otro motivo que le hacía posicionarse firmemente en el bando de los griegos. Según la Ilíada, participa en la lucha del lado de los griegos, ya que, desde que Paris negó a Atenea el premio a su belleza, era hostil a los troyanos.
No obstante, el pueblo ateniense levantó templos en su honor, siendo el más importante de todos, el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.

La leyenda del juicio de Paris comienza en la boda de Peleo, soberano de los mirmidones y Tetis, una de las nereidas. A la boda asistieron invitados celestiales. Eris, diosa de la discordia, enfadada por no haber sido invitada a la boda, apareció en la boda y lanzó sobre la mesa una manzana de oro dedicada a “la más bella”.
La manzana provocó la discordia. Se la disputaron tres grandes diosas: Hera, esposa de Zeus y diosa del matrimonio, Afrodita, diosa del amor y la belleza y Atenea, diosa de la guerra y la sabiduría.
Las tres acordaron que Zeus sería el que eligiera a una de las tres, a lo que éste se negó. Entonces, las tres diosas pidieron a Paris, príncipe de Troya, que emitiera su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Finalmente Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa tuvo a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.
Esto provocó que Hera y Atenea, furiosas con Paris, se aliaran junto a los griegos para la caída de Troya. Afrodita, sin embargo, ayudó a los troyanos.
La rivalidad entre Poseidón y Atenea no acabó aquí. Atenea no perdonó a Poseidón la rivalidad que le había presentado. La ocasión de vengarse se presento cuando Poseidón tuvo la imprudente audacia de perseguir con sus asiduidades a las más bellas de la Gorgona, Medusa. La infortunada inocente sufrió la venganza de Atenea contra Poseidón. Su cabeza se vio poblada por tantas serpientes como cabellos tenía. Además, su rostro hacía petrificar y convertir en piedra a todo aquel que osara poner su mirada en él. Finalmente, Perseo, hijo de la unión de Zeus y Dánae, llevó a cabo la heroicidad de cortarle la cabeza a la Gorgona por la espalda de un estadazo. De la sangre que manó de la herida nació un corcel dotado de grandes alas llamado Pegaso.

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