Traductor

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified


YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

27 dic. 2011

Auspicios I Ragabash


Selene, hermana de Gaia, es mentora de todos los Garou. Es Gaia la que nutre, pero es Selene, la sabia y loca tía de los Garou, la que les proporciona a los hijos sendas que seguir. La senda o auspicio, de un Garou es su vocación su función en una manada amplia.

El auspicio de un hombre lobo es un esquema general de actitud y conducta. Los Garou creen que la fase de la luna bajo la que nace un hombre influye al Garou en el que se convierte. De esta forma, Selene les enseña a los hijos de su hermana un papel en la vida. Selene reconoce que ningún Garou puede serlo todo en todo momento; cada auspicio es un fragmento de un diseño muy amplio. Los jugadores nuevos pueden pensar que el auspicio es un tipo de "categoría de personaje" para sus Garou, si lo desean. De hecho, el auspicio define a un personaje en términos de quién es, qué hace y cómo le tienen en cuenta en todos los aspectos los demás hombres lobo.

Tu auspicio también describe tu puesto en la sociedad Garou. Cuando entre en tu tribu, te asignarán un maestro que siga tu mismo signo lunar y que te instruirá en las tradiciones de la luna. Para mayor sencillez, muchos maestros comparan el auspicio de un Garou con el signo del zodiaco, pero el verdadero significado del auspicio es mucho más profundo. El signo lunar se considera un consejo de Selene y una parte vital del ser de cada hombre lobo.

Es posible renunciar al auspicio u escoger otra senda pero esto suele desaprobarse, ya que se considera un grave insulto a Selene. Un renunciante debe pasar el Rito de Renuncia, una dolorosa desposesión de la antigua identidad del Garou. El renunciante vuelve a empezar con Rango 1, manteniendo toda su Rabia interior pero perdiendo bastante estima a ojos de sus compañeros Garou. Las historias de estos renunciantes tienden a extenderse entre las tribus; no suele confiarse en los que rechazan la guía de Selene.

Ragabash: La Luna Nueva; el embaucador.
Por molesto que pueda ser, el embaucador es quien trae sabiduría a los que se creen sabios. Un Ragabash no sólo revela que el emperador no tiene traje, sino que además arroba a ese pretencioso y pesumido a un charco de barro como lección para otros aspirantes a reyes. Al minar la tradición y la autoridad en cualquier ocasión, el Ragabash mantiene siempre alerta a sus compañeros, enseñándoles la necedad de la arrogancia y la sabiduría de la humildad. Irónicamente, el embaucador trae orden con el desorden. Sus bromas resaltan las grietas que hay en el camino y con las que tropezarían sus compañeros de manada de no ser por las chanzas del Ragabash.

Aunque otros Garou esperan las travesuras de los Ragabash, no las agradecen. Toleran a los embaucadores, pero nunca confían realmente en ellos. Los Ragabash tienden a ser personas bastante extrañas; sus compañeros de manada ni siquiera tratan de comprenderlos. Como su senda está aceptada, tienen una libertad de la que gozan pocos Garou. Los Lunas Nuevas son flexibles y esa flexibilidad es su fuerza.

Como los bufones de las cortes en la Edad Media europea, los Ragabash se consideran una molestia necesaria y les deja se el campo libre. Esto no quiere decir que los embaucadores no tengan barreras; la Letanía es una ley sagrada, incluso para los hijos de la Luna Nueva. Aun así, los ancianos a menudo hacen la vista gorda mientras los embaucadores gastan sus bromas, ya que confían en que la sabiduría innata de Selene les guía. De todas maneras, más les vale a los Ragabash que no se confíen. Los Ahroun no tienen fama de tener sentido del humor...

Sólo un verdadero estúpido ignora la sabiduría que se oculta tras el disfraz del embaucador: lleva la alegría a los corazones airados y la humildad a los que necesitan una buena dosis de ella. Además la Luna Nueva suele poseer una astuta perspicacia que le convierte en un respetable consejero (o cómplice). Siempre que hay tensión en el ambiente, el Ragabash la disipa, aunque se arriesgue a que una garra se abalance sobre su risueña garganta. Posee un valor diferente al del guerrero, muy valorado por los ancianos más inteligentes.

Al ser el que "pone en duda los métodos" el Ragabash tiene la obligación de ser el abogado del diablo. Ser un Luna Nueva es algo más que tener carta blanca para hacer travesuras o no respetar siempre a la autoridad: es una verdadera responsabilidad. El Ragabash no debe poner en duda las tradiciones a la ligera, sino que debe estar bien informado para transmitir su punto de vista. No basta con sembrar la duda sobre el comunicado de un anciano; el Ragabash tiene que contar con un argumento sólido para poder defender su opinión. Su trabajo consiste en que sus compañeros conozcan las dos caras de cada asunto y sepan que están tomando la decisión correcta, no la más obvia.

.

.